Basta un bebé llegar a la familia para que alguien mayor recomiende a la madre mantenerlo constantemente bien abrigado, ya que los recién nacidos sienten más frío. Pero, ¿hasta qué punto esa sabiduría popular es verdadera? La verdad es que desde el nacimiento, los bebés ya son capaces de sentir frío y calor y pueden demostrar incomodidad con el exceso o falta de ropa, a través del llanto o de reacciones corporales, por medio del sudor o del temblor de su cuerpito. Lo ideal es no llegar a esos extremos perceptibles y saber con antelación cómo vestir adecuadamente a los pequeños en cada época del año.
Durante los primeros quince días de vida, el bebé tiene una sensación mayor de frío en la cabeza, por lo que se recomienda que durante ese período permanezca con un gorro que lo proteja de vientos y brisas leves, ya que la piel en esa parte del cuerpo pierde calor muy rápidamente. A partir de la tercera semana, el bebé ya empieza a sentir menos frío, y cuando alcanza el primer mes de vida su sensación de temperatura ambiente es similar a la de los adultos, por lo que vale el sentido común preguntándose “si yo estuviese con esa ropa, ¿estaría con frío o con calor?". Si aún te quedan dudas, trata de seguir la pista práctica de vestirlo con una capa de ropa más en relación a la que tú estés usando.
Las manitos y los piecitos, naturalmente, son casi siempre más fríos que el resto del cuerpo, por lo que no deben ser considerados indicativos para saber si el bebé está o no con frío. Lo ideal es sentir el tronco (vientre, pecho y espalda) y la cabecita de los pequeños. Sin embargo, algunas mamás confunden el cuerpo calentito del bebé con la posibilidad de fiebre alta. Para diferenciar esas situaciones es necesario verificar si la cabeza está sudando, cosa que ocurre solo cuando el pequeño está con calor, no cuando se trata de fiebre. Y cuando vayas a prepararlo para dormir durante el invierno, lo ideal es abrigarlo lo suficiente para que no necesite una manta, ya que los bebés pueden sofocarse a lo largo de la noche.
Los seres humanos estamos dotados de una característica llamada homeotermia, que nos hace capaces de mantener la temperatura corporal constante. En los bebés, esa capacidad se desarrolla completamente solo después del sexto mes de vida, por lo que es necesario regular su temperatura teniendo cuidado con la cantidad de ropa. Y, al contrario de lo que se piensa, abrigarlo demasiado suele traer más problemas que soluciones, ya que cubrir demasiado la piel del bebé perjudica el control de la temperatura corporal, pudiendo generar, incluso, un estado febril. Además, lo común es que los bebés se muestren más irritados con el calor generado por una cantidad excesiva de ropa que incomodados por estar pasando frío. Al final, la moderación es la elección ideal.
Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=fQZzSEZRsEc https://www.minhavida.com.br/familia/materias/16758-voce-sabe-como-agasalhar-o-seu-bebe https://brasil.babycenter.com/x5000028/qual-%C3%A9-o-melhor-jeito-de-saber-se-o-beb%C3%AA-est%C3%A1-com-frio-ou-calor
*Todas las informaciones contenidas en este post fueron basadas en informes periódicos, revistas y/o sitios de noticias.
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